De vez en cuando uno descubre por casualidad un buen actor. O lo que en una película totalmente anónima y desconocida se presenta como un buen actor. Alguien que te cae bien, vaya. Tal es el caso de Jason Schwartman, que encarna a Albert Markovsky en “Extrañas coincidencias” (I heart Hukabees... por cierto, ¿quién coño dobla los nombres de estas cosas?), película que abre más abajo una reflexión en un post propio, y totalmente recomendable.
Bien, tenemos pues, a este descubrimiento personal. Viene ahora la segunda película en la que actúa como protagonista (visionada por mí, se entiende). Spun narra una parte de la vida de Ross (Jason), un don nadie enganchado al speed que de buenas a primeras se convierte en el chofer del “Cocinero” (Mickey Rourke), lo cual le lleva aún más dentro del sub-mundo de los adictos a la meta anfetamina. Sin nada de especial trascendencia metafísica, como en “extrañas coincidencias”, Spun cuenta desde un punto de vista tragicómico cómo es la vida de un enganchado cualquiera, y cómo ve, desde su circunstancial posición, el día a día (durante un par de días) de los camellos de poca monta.
Claro, no es Réquiem ni Trainspotting (tampoco pretende serlo), pero es un film de muy recomendable visión si te han gustado los dos primeros. Y además, qué coño, tiene un par de puntos muy buenos. El “number of the beast” del principio, el cual ignoro si es versión original o no (y tampoco me importa una mierda) no tiene precio xD
Veamos qué tal está en las siguientes: “Simeone” y “Academia Ruhsmore”